(Source: luces-y-champagne)

David Lynch as a fashion icon and genius 

David Lynch as a fashion icon and genius 

(Source: schrutebucks)


Algo así, están las venas de mi pecho, 2012
HéctorLapin®


Básicamente, fue un trabajo muy espontáneo, imaginé que colores pasan por mis venas ante estímulos externos, eso y que quería practicar mi técnica de chartpak®

Algo así, están las venas de mi pecho, 2012

HéctorLapin®

Básicamente, fue un trabajo muy espontáneo, imaginé que colores pasan por mis venas ante estímulos externos, eso y que quería practicar mi técnica de chartpak®

Fiesta de caimanes, ningún cocodrilo del Nilo invitado, 2012HéctorLapin ® 

Fiesta de caimanes, ningún cocodrilo del Nilo invitado, 2012
HéctorLapin ® 

Bonita, 2012
HéctorLapin®

Bonita, 2012

HéctorLapin®

Juan Antonio Arana pensando y fumando, 2012 
HéctorLapin®

Juan Antonio Arana pensando y fumando, 2012 

HéctorLapin®

Persiana, 2012
HéctorLapin®

Persiana, 2012

HéctorLapin®

Mi mamá me compró unas botas para caminar en el cielo. 2012
HéctorLapin ®

Mi mamá me compró unas botas para caminar en el cielo. 2012

HéctorLapin ®

San Gabriel Arcángel, 2012
HectorLapin ®

pd. Yo no soy católico, sólo que las esculturas de mitología judeo-cristiana me parecen muy bonitas.

San Gabriel Arcángel, 2012

HectorLapin ®

pd. Yo no soy católico, sólo que las esculturas de mitología judeo-cristiana me parecen muy bonitas.

De la serie: “Santitos y mártires” 

Santa Inocencia, 2012.






Cuenta la conseja popular que hace muchos años una niña llamada Inocencia, escuchaba atenta a sus compañeritas de la escuela platicar sobre su primera comunión; para ella esto era un sueño pues quería recibir el cuerpo de cristo. Un día llegó muy alegre a casa y le dijo a su padre que quería hacer su primera comunión; éste comenzó a golpearla de una manera inhumana prohibiéndole que se acercara a las personas que la querían convencer de “tal tontería”.
Corrió a su cuarto y se puso a llorar sobre la cama tratando de explicarse el porqué de la negativa de su padre. ¡Como le hacía falta el cálido abrazo de su fallecida madre! El canto de los gallos la despertó, se lavó la cara y se fue a la escuela. Al regresar escuchó las oraciones y cantos infantiles que salían de la ventana abierta de una casa. Se acercó y comenzó a escuchar que estaban estudiando el catecismo.
Se sento en una piedra y apuntó y repitio dichos textos. De ahí en adelante, siempre escondida, comenzó a estudiar y a aprender lo ue ahí decían.
Un día la monja que impartía el catesismo le extrañó escuchar rezos y cánticos fuera del lugar. Grande fue su sorpresa al encontrar a la niña hincada sobre el usgo haciendo oración. Conmovida, la invitó a que tomara las clases dentro de la casa.Al paso del tiempo los infantes quedaron preparados para recibir la eucaristía. Inocencia que estaba indecisa sobre informar a su padre o no que recibiría el sacramento; le platicó a la monja su desventura, contestándole la religiosa:“Es mejor tener al bien aliado, que al mal”.
LLegado el gran día, varios niños vestidos de blanco y con vela en mano esperaban en la entrada de Catedral, entre ellos Inocencia luciendo un vestido de encajes que la monja le había conseguido. Por fin, Inocencia experimentó esa sensaciòn de recibir el cuerpo de Cristo.
Llena de alegría se dirigió a su casa para darle la noticia a su padre; al no encontrarlo en la sala, se encamino a la cocina y lo vio preparándose algo. Inocencia le dio la buena nueva y él, agachando la cabeza, se volteó velozmente y le clavo en el pecho un cuchillo.
El señor huyó sin saberse su paradero, mientras los vecinos alertados por el grito que escucharon se arremolinaron alrededor del cuerpo de Inocencia. Por semejante suceso la trasladaron a Catedral donde hasta hoy su cuerpo descansa en paz, siendo testigo mudo del amor profundo de una niña por la eucaristía.
Arturo Carreño. “Sucesos y Sucedidos de la Catedral de Guadalajara”

De la serie: “Santitos y mártires” 

Santa Inocencia, 2012.

Cuenta la conseja popular que hace muchos años una niña llamada Inocencia, escuchaba atenta a sus compañeritas de la escuela platicar sobre su primera comunión; para ella esto era un sueño pues quería recibir el cuerpo de cristo. 
Un día llegó muy alegre a casa y le dijo a su padre que quería hacer su primera comunión; éste comenzó a golpearla de una manera inhumana prohibiéndole que se acercara a las personas que la querían convencer de “tal tontería”.

Corrió a su cuarto y se puso a llorar sobre la cama tratando de explicarse el porqué de la negativa de su padre. ¡Como le hacía falta el cálido abrazo de su fallecida madre! El canto de los gallos la despertó, se lavó la cara y se fue a la escuela. Al regresar escuchó las oraciones y cantos infantiles que salían de la ventana abierta de una casa. Se acercó y comenzó a escuchar que estaban estudiando el catecismo.

Se sento en una piedra y apuntó y repitio dichos textos. De ahí en adelante, siempre escondida, comenzó a estudiar y a aprender lo ue ahí decían.

Un día la monja que impartía el catesismo le extrañó escuchar rezos y cánticos fuera del lugar. Grande fue su sorpresa al encontrar a la niña hincada sobre el usgo haciendo oración. Conmovida, la invitó a que tomara las clases dentro de la casa.
Al paso del tiempo los infantes quedaron preparados para recibir la eucaristía. Inocencia que estaba indecisa sobre informar a su padre o no que recibiría el sacramento; le platicó a la monja su desventura, contestándole la religiosa:
“Es mejor tener al bien aliado, que al mal”.

LLegado el gran día, varios niños vestidos de blanco y con vela en mano esperaban en la entrada de Catedral, entre ellos Inocencia luciendo un vestido de encajes que la monja le había conseguido. Por fin, Inocencia experimentó esa sensaciòn de recibir el cuerpo de Cristo.

Llena de alegría se dirigió a su casa para darle la noticia a su padre; al no encontrarlo en la sala, se encamino a la cocina y lo vio preparándose algo. Inocencia le dio la buena nueva y él, agachando la cabeza, se volteó velozmente y le clavo en el pecho un cuchillo.

El señor huyó sin saberse su paradero, mientras los vecinos alertados por el grito que escucharon se arremolinaron alrededor del cuerpo de Inocencia. Por semejante suceso la trasladaron a Catedral donde hasta hoy su cuerpo descansa en paz, siendo testigo mudo del amor profundo de una niña por la eucaristía.

Arturo Carreño. “Sucesos y Sucedidos de la Catedral de Guadalajara”